Es primero de año y nada cambia

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Es primero de año y nada cambia

Es primero de año y nada cambia, todo sigue igual en aquel horizonte que todos vemos pero nadie toca. Seguimos en la misma avenida, donde los árboles expulsan a los pájaros y las paredes repiten tu nombre como una canción con la música del mísero quejido de un coche sin gasolina.

Es primero de año y los muros del primer mundo han crecido dos palmos y afilado sus concertinas; el mar traga los gritos de la desesperación y una espada de fuego vigila que todo siga en el orden establecido. Orwell nace todos los días, muere cada noche y tú nunca preguntas si el valor de una palabra equivale a una vida o es tu vida la que sigue secuestrada.

Es primero de año y una cortina de humo te indica el camino hacia el lugar donde quemarán tus recuerdos y la oscuridad parece eterna. Puede que no lo sepas, pero sigues vivo y ellos esconden tus cenizas, cualquier vestigio que huela a esperanza o una lámpara azul que salpica realidades.

Es primero de año y nada cambia más allá de la colina, solo brilla la luz de una vela que busca a su dueño, quizás una frontera sin espinas o una fila de hombres por nacer. Es primero de año y las palabras buscan un lugar donde morir sea sinónimo de lucha y vivir un cuenco de agua tibia.

Nadie espera nada de ti, solo tú mismo que nunca miras al espejo y sigues con la mano abierta. Hoy es como mañana y aún no sabes que el sol nunca abandona a los que no miran atrás cuando caminan.

@butacondelgarci

 

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