Dile, simplemente

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Dile, simplemente

Puede que me aleje de ti, aunque ya sea tarde o puede que caigan las sombras y el desierto siga estéril en la lejanía. Puede que un niño muera ahora y nadie se detenga o que la brisa diga tu nombre y no lo reconozcas. Puede que sean tantas cosas que alguien busque al hombre y ese hombre ya no exista.

En medio de una espiral de orcas asesinas salió una luna llena y nadie supo la respuesta. Un perro cruzó la calle, el autobús pasó de largo y un mendigo se quedó dormido al calor de una farola. Todos en mi barrio esperan una señal que les aporte una sonrisa o alguien reclame su lugar mientras cae la lluvia.

Mira en este espejo aquel rostro y encuentra tu presente o el amanecer descalzo que escribiste; míralo hoy, ahora, porque mañana solo habrá cenizas en el parque y un lago de amapolas rojas cubrirá tu espalda.

En algún lugar se esconde la llave que nos cerró la puerta y la estrella que cobijó a tu pueblo se quedó sin brújula. No hay paz para los profetas ni territorio amargo para la cacería, solo la oscura soledad de aquellos que caminan con la mirada torva y el pecho herido.

No esperes a nadie, solo a la voz que te llama desde el silencio metálico de tu condena y dile que todavía sigues vivo, que aún guardas un trozo de pan y algo de aliento; dile que un día viste el horizonte y un colibrí saltó la reja; dile, simplemente, que sigues ahí con tu mano abierta.

@Butacondelgarci

 

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