Tu risa de sol en la mañana

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Tu risa de sol en la mañana

Puede que tenga clavada tu mirada en el corazón y no sienta más obuses que tus ojos de fuego paseando en mi cuerpo. Puede que no existan más noches en esta acera y la luna se encierre en la oscuridad del invierno. Puede que ya no sirvan las manos para enterrar aquellos sueños que una tarde dibujamos con caricias. Y nada cambie bajo el manto tibio de la duna que nos sirvió de lecho.

Hoy no quiero contar la hilera de muertos que vi en la cuneta, ni los niños que huyen del frío en esta primavera; hoy solo quiero desparramar mis besos en tu piel desnuda como hace la espuma del mar sobre la playa.

Los chopos duermen tristes entre cañadas y los mirlos se cambian de color, la palabra es un cántaro vacío que estalla en mil pedazos y nadie descubre al francotirador. Mozart tocó dos veces la misma música y un cisne no quiso volar porque está cansado de esperar al pato feo. Y yo, en medio de las sombras, bajo una nube perfumada de jazmines blancos, sigo abrazado a tu vientre como un marinero a su remo.

Puede que nada sea igual tras aquel atardecer brumoso, cuando las notas de un acordeón inundaron mi pecho y un poema de amor durmió en tu almohada. Puede que todo siga así, que yo busque tus ojos entre los árboles hambrientos de la noche y me tope con tu risa de sol en la mañana.

@Butacondelgarci

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